domingo, 26 de julio de 2015
domingo, 12 de julio de 2015
sábado, 4 de julio de 2015
Tributo a Jim Galloway en el Festival de Montreal
El Festival Internacional de Jazz de Montreal entregó hoy el premio Oscar Peterson en memoria del recientemente fallecido saxofonista canadiense Jim Galloway (1936-2014), por sus contribuciones al género sincopado en ese país.
Galloway, quien era británico de nacimiento, falleció el 30 de diciembre del año pasado, luego de una carrera de más de 50 años tocando por todo Canadá, y de haber sido cofundador del Festival de Jazz de Toronto.
El director artístico del Jazzfest de Montreal, André Ménard, entregó el galardón a la viuda de Galloway, Anne Página, quien estuvo acompañada en el acto por Patrick Taylor, cofundador del Jazzfest de Toronto, y su amigo el pianista Oliver Jones.
Galloway se convirtió así en el decimoséptimo artista en recibir el prestigiado galardón, creado en 1989. Otros ganadores han sido Oliver Jones, Vic Voguel, Jean Pierre Zanella, Diana Krall y Steve Young, entre muchos otros.
Considerado uno de los saxofonistas soprano más importantes del mundo, Galloway construyó su reputación con un estilo lúdico y alegre, y su amor por el swing.
De acuerdo con información del Festival, nació en 1936, en Nueva Escocia y estudió en la Escuela de Bellas Artes de Glasgow, donde pasó de tocar el sax alto al clarinete hasta que llegó al sax barítono.
Fue en 1964 cuando se mudó a Toronto y se unió a Wee Big Band, de la que sería su líder por 20 años; rolando por diversos clubes de Toronto, con su swing al lado de muchos veteranos de la escena jazzística estadounidense como Buck Clayton, Boddy Tate o Wild Bill Davidson.
En esos años emprendió además una serie de giras internacionales al lado de reputados instrumentistas y se ganó a la crítica, que elogió su trabajo en discos como “Walking on Air” (1979), que le valió el premio Juno 1980 al Mejor álbum de jazz.
Entre 1981 y 1987, Galloway fue anfitrión y director de Toronto Alive!, en CKFM radio. También fue agente de reservas para un número de clubes de jazz de Toronto incluyendo el Café des Copains (1983-1991) y su sucesor, el Montreal Bistro.
Además, cofundó la Maurier Downtown Jazz Festival du (ahora el Festival de Jazz de Toronto TD), el cual dirigió de 1987 a 2009 que anunció su retiro, muy a pesar de los canadienses que siempre lo admiraron y le mostraron su cariño.
Fuente: http://www.provincia.com.mx/web/Festival_de_Jazz_de_Montreal_hace_tributo_póstumo_a_Jim_Galloway-21859
domingo, 28 de junio de 2015
Tung Duong representará a Vietnam en Festival Asiático de Jazz
El cantante Tung Duong será el único artista vietnamita que interpretará en el Festival Asiático de Jazz, programado para el próximo 10 de julio en Chiangmai, Tailandia.
Fuente: http://es.vietnamplus.vn/Home/Tung-Duong-representara-a-Vietnam-en-Festival-Asiatico-de-Jazz/20156/42994.vnplus
domingo, 14 de junio de 2015
Ornette Coleman, el adiós a un revolucionario
En la portada de uno de los discos del legendario cuarteto de Ornette Coleman —gran libertador del jazz y extraordinario saxofonista alto fallecido a los 85 años de un paro cardiaco en Manhattan—, se veía a los miembros de la banda mirar a cámara con ademán desafiante bajo un título rotundo: This is Our Music. Aquella era su propuesta y solo quedaban dos opciones: embarcarse en la revolución estética o dejar pasar el tren del progreso.
Han pasado 54 años, y aquella música suya, convulsa y perturbadora, suena ya con el tranquilizador aroma de los clásicos.
En el día de la desalentadora desaparición del último superviviente de aquel irrepetible conjunto sin piano, que completaban Don Cherry, Charlie Haden (1937-2014) y Ed Blackwell(1929-1992), This is Our Music aún hace justicia a la segunda composición del álbum: Beauty is a Rare Thing. La belleza siempre fue un asunto raro en manos de uno de los músicos más importantes del siglo XX, gracias a sus experimentos con el ritmo y la armonía. Como buen ejemplo de ello puede servir la temprana Lonely Woman,tal vez una de las canciones más tristes y bonitas del mundo.
Cuando los conservadores años cincuenta tocaban a su fin, el saxofonista había sacudido los cimientos del edificio del jazz tradicional con la ayuda de Cherry (1936-1995) en discos como Something Else!!!! (¡con cuatro exclamaciones!) o Tomorrow is the Question! Iconoclasta trompetista, Cherry, otro grande del género, fue el inseparable amigo que remó en la misma dirección desde las primeras correrías de ambos en los garitos de Central Avenue, en Los Ángeles, donde la pareja probó pronto la amargura de la incomprensión.
Se puede discutir tan incansable como inútilmente sobre la paternidad de aquello que se dio en llamar free jazz por su afán de liberar el género de sus corsés y llevar un paso más allá la revolución del be bop de Charlie Parker o Thelonious Monk. Lo cierto es que las composiciones de Coleman, como las improvisaciones de Cecil Taylor, los arreglos orquestales de Sun Ra, el lirismo de Eric Dolphy o los primeros viajes fuera de este mundo de John Coltrane (con quien Coleman se mediría en un disco titulado The Avant-Garde)abrieron tantas puertas como cerraron las ventanas del provecho económico y la supervivencia para una legión de músicos que, en Nueva York, Chicago, París, Estocolmo o Berlín, practicaron una religión tan devota de lo nuevo que hubo quien no encontró mejor manera de definirla que The New Thing.
El corpus de la obra que Coleman y su cuarteto original grabó a principios de los sesenta para el sello Atlantic de los hermanos Nehusi y Ahmet Ertegun (productores de elástico e infalible olfato) representa una música tan importante como desafían a imaginar los títulos que se emplearon para bautizarla. The Shape of Jazz to Come(El cariz del jazz por venir), Change of the Century (Cambio de siglo) o el programático Free Jazz, en el que una action painting de Jackson Pollock invitaba desde la tapa a adentrarse en una música caótica interpretada por dos cuartetos enfrentados, cimentaron la fama de hombre indomable del instrumentista y compositor, nacido en 1930 en Fort Worth (Texas), fecunda tierra de saxofonistas. Allí, en el Sur segregado, creció como el hijo de un trabajador de la construcción que murió demasiado pronto y una empleada de funeraria.
La irrupción de su figura en dividió literalmente las aguas del jazz, una música que estaba a punto de perder su influencia en la cultura de masas ante la llegada de las relucientes promesas del pop. El espectro de reacciones de la vieja guardia viajaba entonces entre la estupefacción del trompetista Dizzy Gillespie ("No sabría decir qué toca, pero sí que no es jazz") y la rendida admiración del pianista John Lewis ("[Su música] supone la innovación más importante del género desde los años cuarenta").
La escasez de contratos y la incomprensión, cuando no directamente la burla y el desprecio (espoleados por sonoros desafíos de Cherry y Coleman como la decisión de emplear instrumentos de plástico), acabaron con la retirada temporal del saxofonista de la escena neoyorquina. "El que aquellas composiciones salieran a la luz provocó mi reclusión", escribió el saxofonista en 1993 en las notas de la integral de sus grabaciones en Atlantic.
El músico reaparecería en grabaciones realizadas en Londres o Estocolmo y con nuevas provocaciones, como el añadido del violín y la trompeta a su paleta instrumental o los trabajos que publicó con su hijo preadolescente Denardo a la batería, cuando el chaval contaba poco más de 10 años, en discos como The Empty Foxhole u Ornette at 12. En la portada de este último, en la que se podía contemplar felices a padre e hijo, Ornette lucía uno de las característicos trajes azules, de un azul que no dejó de electrizarse nunca, tampoco cuando el héroe se convirtió en un respetable septuagenario al que le llovían reconocimientos como la concesión en 2007 del Pulitzer de Música por su álbum Sound Grammar.
Aquel trabajo sobresaliente sirvió de broche a una sólida producción discográfica en la que cupo casi de todo; desde trabajos orquestales como Skies of America (1971), donde empezó a desarrollar su teoría filosófico-musical harmolódica (fusión de armonía, melodía y ritmo que permitía la improvisación simultánea de varios intérpretes gracias al empleo de la modulación), coqueteos con los maestros de Jajouka, en Marruecos, intensos duetos (con Pat Metheny o Charlie Haden) o excursiones hacia el ritmo (con Prime Time, su banda más longeva).
De entre las muchas cosas en las que resultó un pionero, también lo fue en el ejercicio de la autonomía artística de los músicos de jazz; casi siempre logró controlar el destino de sus arriesgados proyectos desde sus propios sellos y desde el loft en el que se instaló a finales de los sesenta en el SoHo, un barrio que, en la forma bohemia en la que Coleman y los suyos lo conocieron en los tiempos heroicos, murió hace décadas.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/11/actualidad/1434031486_731365.html
domingo, 7 de junio de 2015
Homenaje al amigo Cifu (Juan Carlos Cifuentes)
Muchas de las entradas de este blog
surgieron luego de escuchar “Jazz porque si” y “A todo Jazz”, podscasts que
después del 17 de marzo no pude volver a oir, porque sabía que mi amigo se había
ido a encontrar con los grandes del Jazz.
Charlie Parker, Gillespie, Ellington,
Morgan, Clifford Jordan, entre otros no tocaran sus instrumentos de igual
manera en las viejas grabaciones sin las explicaciones del gran Cifu!!!.
sábado, 2 de mayo de 2015
Oysho Jazz You, el primer festival de jazz femenino
Coincidiendo con el Día Internacional del Jazz, Oysho presenta Oysho Jazz You, el primer festival internacional de música jazz protagonizado por mujeres que nace con el objetivo de impulsar la música jazz femenina en nuestro país y que tendrá lugar del 11 de junio en el Museo Reina Sofía de Madrid y el 12 de noviembre en el Mercat de las Flors de Barcelona.
Se trata de la primera edición de un festival abierto a las nuevas voces e instrumentistas femeninas de gran talento. Para la primera fecha de este evento, en Madrid, son ya tres las artistas confirmadas. Por un lado nos encontramos con Natalie Prass, cuyo primer álbum homónimo nos hace explorar territorios cercanos al folk americano; después, Becca Stevens, considerada como una de las cinco nuevas artistas del jazz, realizará esta única actuación en España, trayendo su delicada visión del jazz desde Nueva York ; por último, China Moses, hija de la reconciliada voz del jazz Dee Dee Brigdewater y del director Gilbert Moses, y dotada para la música con una voz inolvidable.
En el evento del 12 de noviembre, en Barcelona, estarán presentes: Eva Fernández, nuestra representante nacional, saxofonista y cantante que viene de la prestigiosa escuela de jazz de Barcelona Taller de Músic; Maika Makovski, una de las mujeres más interesantes del entorno independiente nacional. Para esta fecha aún queda una tercera artista femenina por confirmar.
Además, Oysho desea que sus clientas también tengan un lugar en esta propuesta musical, y sorteará entre todas ellas 50 entradas para que puedan disfrutar del festival.
Para los que no puedan asistir a estas dos primeras citas, se prepara también las Oysho Jazz You Sessions que pretende presentar el proyecto con tres actuaciones, previas a las anteriormente mencionadas, en cada ciudad. Estos eventos se celebrarán en espacios insospechados de Madrid y Barcelona con novísimas artistas locales. En Madrid las jóvenes serán Verónica Ferreiro, Maureen Choi Quarter y Alana Synkër y en Barcelona, Ariana Barrabés, Rocío Seligrat y Saphie Wells. Las fechas serán aunciadas próximamente en las redes sociales de Oysho.
Fuente: http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/festivales-de-musica/llega-oysho-jazz-you-el-primer-festival-de-jazz-femenino_VnNpuxDHB06XUYWB6Ezow3/
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