El saxofonista tenor Wardell Gray no estuvo ajeno al destino que aparece como el
denominador comun de muchos destacados músicos de jazz, una corta vida y una
muerte prematura,y justamente cuando empezaba a destacarse como músico. Nació en
Oklahoma, Nevada el 13 de Febrero de 1921.Desde mu joven comenzó a estudiar
clarinete en una institucion de Detroit. Su comienzo profesional fué con la
orquesta de Earl Hines donde estuvo dos años, en esta banda, autentico semillero
de grandes musicos, Wardell Gray tocaba el clarinete y el saxo contralto, pero
rápisamente pasó al tenor.Recibió la influencia de tres saxofonista que le
dejaron impresionados: Lester Young, Don Byas y sobre todo, Charlie Parker.
Después se traslado a la costa oeste de los Estados Unidos, la ciudad de Los
Angeles, destacando como un músico excepcional. En 1946 ficha para la orquesta
de Benny Carter. También tocó con Benny Goodman lo incorporó a su septeto y con
el estuvo tres años. En 1947 grabó junto Charlie Parker, Howard Mcghee, Dodo
Marmarosa, Barney Kessel, Red Callender y Don Lamond , una sesion inolvidable
para el sello Dial y que demostraba que Gray podia haber sido el saxo tenor que
Bird deseaba. En 1951 formo su primer grupo liderado por el,contando con la
colaboracion de Art Farmer un extraordinario trompetista que debutó
profesionalmente precisamente en la formacion de Wardell Gray. A fines de mayo
de 1955 fue llamado por Benny Carter para inaugurar el Moulin Rouge un club de
Las Vegas. Dos dias despues del debut, el 26 de mayo de 1955, fue encontrado en
el desierto de Nevada el cuerpo sin vida de Wardell Gray con el cuello partido,
falleció a los 34 años en circunstancias hasta hoy día no aclaradas. Gray fue
sin duda uno de los grandes saxo tenores de la historia del jazz.
jueves, 17 de mayo de 2012
domingo, 22 de abril de 2012
Robert Glasper, el Jazz y el hip-hop
Si me tuviera que definir diría que soy un músico de jazz al que le gustan muchas cosas, y no sólo el jazz". Conocido por su capacidad para combinar los sonidos del jazz y el hip-hop, el pianista Robert Glasper (que ha firmado tres discos para el sello Blue Note) vuelve a España para actuar con su trío, mañana por la noche en Madrid (teatro Fernán Gómez), y el jueves en Badajoz.
Como tantos otros, Robert Glasper se hizo músico de jazz en la Iglesia: "mi iglesia era tan pequeña que no cabía un bajo ni una batería, todo lo que había era un piano no demasiado bien afinado, así que tuve que aprender a apañármelas por mí mismo para conseguir hacerlo todo y que la cosa sonara". De aquellos lodos surgió el enfant terrible que hoy blande la bandera de un jazz felizmente contaminado con los sonidos de la modernidad: "me encanta decir que soy músico de jazz. Entiendo que hay muchos a los que no les gustan que se les llame así, porque temen que el público no va a ir a escucharles pero no es mi caso. Para mí, el jazz es una reflexión acerca de la sociedad en la que vives. Cada periodo tiene su tipo de jazz. En los cincuenta, los músicos de jazz tocaban la música del momento en que vivían. En los sesenta, lo mismo. Pero esa cadena se ha roto. La idea generalizada es que los músicos de jazz, hoy, tocan música vieja. El público piensa en el jazz como en una foto en blanco y negro, y siempre los mismos artistas: Thelonious Monk, Charlie Parker, John Coltrane, Miles Davis... luego se quejan de que el jazz no es popular".
Para Robert Glasper, mezclar a Herbie Hancock con Radiohead o a Thelonious Monk con J Dilla es lo mas natural del mundo: "estoy seguro de que si Miles hubiera tenido a Dilla en los cincuenta hubiera tocado su música". Glasper se refiere a su música como el resultado de un proceso de fusión orgánico: "hago lo que hago porque me gusta y porque me sale así, de una forma natural. Toco de habitual con artistas del hip-hop como Mos Def o Bilal, son mis amigos, incluso visto al estilo del hip-hop. Sin embargo soy un músico de jazz. Lo ideal es combinar ambas cosas. Me encanta cuando veo la audiencia y hay un tipo mayor que ha venido para escucharme tocar estándares y, a su lado, un quinceañero que está bailando con una canción de Dilar. Algo que no ocurre en el caso de otros músicos de jazz metidos a intérpretes de hip- hop: no voy a dar nombres, pero Vd. y yo sabemos de muchos que se ven obligados a tocar hip-hop para que no digan que son unos vejestorios... yo no digo que haya que tocar hip-hop para ser moderno, la música de hoy tiene otras muchas vertientes. El papel del músico de jazz es servirse de ellas para crear su propio mundo, pero debe escoger lo que realmente le llegue al corazón, no sentirse obligado a nada. Para ser moderno lo primero que tienes que ser, es honesto".
El concepto de modernidad
Una y otra vez, Glasper reivindica el concepto de modernidad para la música que interpreta: "yo soy moderno por necesidad, porque entiendo el momento en que vivimos, porque es mi momento. Algunos dicen que soy un francotirador porque mezclo las cosas, pero el jazz era así al principio. Los músicos de jazz siempre han sido modernos. De hecho, puede decirse que el jazz es el padre del hip-hop".
Para Glasper, si el jazz ya no es lo que era, se debe, en parte, a la cobardía de quienes lo interpretan: "una de las características del momento presente es que se coloca a los músicos del pasado en un pedestal tan alto que, quienes vienen detrás son incapaces de luchar para ser como ellos, y terminan dándose por vencidos. Esto es algo que sólo ocurre en el jazz. Si te fijas en el baloncesto, por ejemplo, Kobe Bryant o LeBron James comenzaron intentando parecerse a Michael Jordan y ahora son dos estrellas indiscutibles. El músico de jazz se ha vuelto cobarde. Peor todavía: se ha generado un clima en el que decir que uno quiere ser mejor que John Coltrane está considerado una insolencia. Me ha pasado a mí. Pero Coltrane, o Parker, o Monk, eran seres humanos. Yo pienso que eso es precisamente lo que uno debe pensar, porque si piensas en grande, llegarás a algo grande, pero si no lo haces, siempre estarás en el mismo sitio".
Como el resto de los artistas que integran el programa del XXVIII Festival de jazz de Madrid, Robert Glasper ha renunciado a cobrar su caché para depender de la taquilla: "pero ¿qué otra cosa puedes hacer en un momento como éste? El momento que vivimos es terrible para la cultura. No hay dinero para nada, y mucho menos para la música, el jazz. Y quede claro que no es una cuestión de que a la gente le guste o le deje de gustar la cultura: es que la necesita. Pueden recortar todos los fondos que se quiera, no podrán nunca suprimir la razón por la que necesitamos la cultura. Ocurre lo mismo en América. Ya no hay bandas de música en los colegios porque no hay dinero, pero cuando la gente va a la gran ciudad, lo primero que hacen es ver dónde se puede escuchar música. Por eso estoy aquí, para servir de inspiración y porque creo que es importante dar la oportunidad a la gente de sentir la música".
Un sentimiento que, en el caso de Glasper, está asociado al de la sorpresa que generan sus conciertos: "una hora antes de salir a escena, no tengo la menor idea de lo que vamos a tocar. Todo depende de las vibraciones que genere la audiencia. Algunos músicos recorren el mundo tocando cada noche lo mismo, a mí me gusta ver primero cómo reacciona el público y sólo entonces decido tocar una cosa u otra, así que nunca se sabe...cada audiencia tiene su propia lista de canciones".
sábado, 31 de marzo de 2012
John Hollenbeck, baterista en la búsqueda del placer
La subyugante oferta musical que integra el prodigo universo sonoro del compositor y baterista John Hollenbeck lo ha elevado con justicia al cenit imaginario en el que se ubican los artistas más creativos de la última década. En su trayectoria reciente se dan cita en perfecta sincronía proyectos paralelos de equivalente calidad, tales como el incomparable The Claudia Quintet, sus respectivos dúos con el saxofonista Jorrit Dikstra y el cantante Theo Bleckmann, The Refuge Trio y el recientemente constituido Hello Earth!. No obstante podríamos colegir que, de ese vasto territorio estético en el que confluyen e interceptan entre otros géneros el jazz, la música de cámara, el minimalismo, la música folk y el post-rock; es el John Hollenbeck Large Ensamble la propuesta que mejor contiene su pensamiento orquestal de avanzada y la exuberancia de los ideales artísticos que lo distinguen.
La plenitud estética de este emprendimiento ha quedado debidamente testimoniada en los álbumes A Blessing de 2005 y Eternal Interlude de 2009 ya que ambos trabajos, además de impulsar una eminente renovación del concepto de big band, han permitido un reposicionamiento de los principios tendientes al mestizaje de jazz y música clásica otrora enarbolados por la third stream o tercera corriente y su precursor, el jazz sinfónico. Las composiciones pergeñadas por John Hollenbeck para este ensamble se caracterizan por su fuerte anclaje a la partitura, espacios de improvisación acotados a los instrumentos solistas, un encuadre de la masa sonora que privilegia la textura, el timbre y la dinámica en comunión con nociones cromáticas heredadas de Gyorgy Sandor Ligeti, una liberación de las estructuras sinfónicas tradicionales a la manera de los postrománticos y una apropiación de elementos de libre atonalidad asociados a Arnold Schoenberg.
El fulgor académico que manifiestan sus composiciones no se circunscribe a las elites de la música culta ni se ajustan con exclusividad a los restringidos márgenes que delimitan el territorio asignado al jazz de vanguardia. Por el contrario, en las ideas que emanan de sus partituras se expresa una heterodoxia siempre vinculada a las nuevas corrientes de la música creativa pero canalizada mediante una explícita y deliberada orientación a desacralizar la actitud intelectual exagerada y con una pertinaz búsqueda por construir sensaciones auditivas placenteras.
El arte musical une a la obra con su autor; pero en el caso de John Hollenbeck, al igual que con otros elegidos, está presente la indisimulable intención de extender ese enlace a quienes acceden a la misma. Es decir que su propuesta artística conlleva la indisimulable aspiración por lograr que el creador, la obra, su exposición y posterior contemplación, se vinculen entre sí a través del placer.
viernes, 2 de marzo de 2012
Billie Holliday, Strange fruit y Eduardo Galeano
La empresa Columbia se negó a grabar esa canción, y el autor tuvo que firmar con otro nombre.
Pero cuando Billie Holliday cantó Stran fruit, cayeron las barreras de la censura y el miedo. Ella cantó con los ojos cerrados y la canción fue un himno religioso por obra y gracia de esa voz nacida para cantarlo, y desde entonces cada negro linchado pasó a ser mucho más que un extraño fruto colgado de un árbol, pudriéndose al sol.
Billie,
la que a los catorce años lograba el milagro del silencio en los ruidosos puteros de Harlem donde cambiaba música por comida,
la que bajo la falda escondía una navaja,
la que vivió presa de las drogas y de la cárcel,
la que tenía el cuerpo hecho un mapa de pinchazos y cicatrices,
la que siempre cantaba como nunca
Fuente: Eduaro Galeano "Espejos, un historia casi universal"
lunes, 20 de febrero de 2012
Tony Malaby, en el Festival de Guimaraes
Al primer
intento no se pudo terminar y lo dejamos para la noche siguiente. Relajado y
locuaz, entre los descansos de las jam sessions que tuvieron lugar en el
pasado Festival de Guimarâes, Tony Malaby contesta a estas y otras cuestiones. De
padres mexicanos, empezamos en inglés y acabamos largo y tendido en español.
Salimos a una pequeña plaza. La lluvia caía con suavidad sobre el suelo medieval
de esta ciudad.
¿Sonido o
silencio?
Pienso que
debe ser una combinación bien entendida de ambos. Para mi el silencio es una
escucha creativa que viene provocada por el compañero. Es esa espera mientras él
va construyendo su solo y su música crece dentro de ti y te
impulsa.
(le comento que en algunos vídeos, dentro del grupo Bigmouth de Chris Lightcap, le he observado mientras, por ejemplo, Craig Taborn exponía el tema con un Fender Rhodes)
Sí, Craig está en otra dimensión… Es increíble tocar con él. Pasa con otros muchos buenos músicos también, esa es la gran fortuna de esto. Le tengo mucho cariño a este proyecto de Chris.
¿Notas o sonido?
Para mi es más importante el sonido.
¿Norte o Sur?
¡¡Sur!!
¿Montaña o playa?
Playa.
¿Perro o Gato?
Perro.
¿Té o café?
Soy de café.
¿Sombrero o gorra?
(mira hacia arriba)
Ahora un paraguas no estaría mal… (risas).
¿Vino o cerveza?
Me gustan los dos, depende del momento.
¿El primer disco que recuerda haber escuchado?
A ver… Debió de ser por los 70. Uno de Dexter Gordon… Stable Mable(SteepleChase, 1975), ¿podría ser?... Lo escuchaba día tras día durante semanas. ¿Sabes? Años más tarde, sería a finales de los 80, le vi en un concierto en Los Ángeles. Y con lo primero que me quedé fue con la chaqueta que llevaba ese día. (se lleva las manos a la cabeza) ¡Y era la misma que tenía en la foto de portada de aquél disco! Me dije (se le ilumina la cara y sonríe abiertamente), ¿y a esto te quieres dedicar? (risas).
(le comento que en algunos vídeos, dentro del grupo Bigmouth de Chris Lightcap, le he observado mientras, por ejemplo, Craig Taborn exponía el tema con un Fender Rhodes)
Sí, Craig está en otra dimensión… Es increíble tocar con él. Pasa con otros muchos buenos músicos también, esa es la gran fortuna de esto. Le tengo mucho cariño a este proyecto de Chris.
¿Notas o sonido?
Para mi es más importante el sonido.
¿Norte o Sur?
¡¡Sur!!
¿Montaña o playa?
Playa.
¿Perro o Gato?
Perro.
¿Té o café?
Soy de café.
¿Sombrero o gorra?
(mira hacia arriba)
Ahora un paraguas no estaría mal… (risas).
¿Vino o cerveza?
Me gustan los dos, depende del momento.
¿El primer disco que recuerda haber escuchado?
A ver… Debió de ser por los 70. Uno de Dexter Gordon… Stable Mable(SteepleChase, 1975), ¿podría ser?... Lo escuchaba día tras día durante semanas. ¿Sabes? Años más tarde, sería a finales de los 80, le vi en un concierto en Los Ángeles. Y con lo primero que me quedé fue con la chaqueta que llevaba ese día. (se lleva las manos a la cabeza) ¡Y era la misma que tenía en la foto de portada de aquél disco! Me dije (se le ilumina la cara y sonríe abiertamente), ¿y a esto te quieres dedicar? (risas).
¿La situación más ridícula o
surrealista que le ha sucedido sobre un escenario?Uff, no sé… Creo que fue en un aeropuerto de un país
asiático, no recuerdo. De pronto me vi desbordado por tanta información que
había a mi alrededor: gente de arriba a abajo, locución por altavoces, tiendas,
letreros… y allí estaba yo en medio, tocando... ¿Qué hago
aquí?
¿Cuál fue el último concierto de otro músico en el que estuvo?Ayer mismo, aquí, el de Henry Threadgill con su grupo Zooid, a quien no había visto antes. Me gusto mucho, es algo increíble. ¡Qué música! Creo que en las últimas décadas es uno de los pocos que ha creado un mundo propio.
¿Siempre hubiera querido haber tocado con...?Cumplido mi gran sueño de haber compartido muchos conciertos al lado de Paul Motian (1), a mi me gustaría tocar a trío con Jack DeJohnette. Me encantaría tocar con Jack (¿Aunque fuera, y ya es difícil, dentro del trío de Keith Jarrett?) Sí, claro, por qué no. (risas).
¿Lo mejor de ser músico…? La importancia de la soledad que se necesita para hacer esto, para ensayar, para practicar, para hallar la paz dentro de uno que te permita apreciar y poder expresar con libertad…para que uno sea…¿cómo se dice?… como un conductor que haga que la creatividad fluya... Cierto, no es fácil con tanto viaje encontrar la soledad, pero uno la busca en los hoteles, trabajo mucho en los hoteles.
¿Y la peor?¡Aeropuertos!
¿Qué es la improvisación para usted?Para mi es algo muy profundo y a la vez algo que tienes que compartir. Yo la siento, y se lo digo a mis alumnos, como un acto de composición. La estructura es importante pero yo diría que el proceso lo es aún más.
Por cierto, viene de dar su clase dentro de los workshops incluidos en este festival, ¿qué le estimula más enseñar o aprender?En la actualidad te diría que son parte de la misma cosa. No te imaginas lo que aprendo de mis alumnos. Por ejemplo aquí, en Portugal, lugar al que vuelvo con cierta frecuencia, con el tiempo veo cómo evolucionan.
Y si yo le digo Voladores…
Pues es uno de mis discos (2). ¿Pero tú sabes qué son los voladores? Te cuento, es un ritual mexicano muy antiguo en el que unos tipos se cuelgan de los pies en un palo clavado en el suelo y a cierta altura. Cogidos de la parte más alta, empiezan a moverse hasta que consiguen girar con la velocidad sobre el eje. ¡Increíble!
¿Y Tamarindo?Pues es un grupo mío (con Nasheet Waits y William Parker). El tamarindo es una fruta de la India qure tiene un sabor muy especial… increíble… sabe como… (¿mango?) no, conozco el sabor del mango… (¿kiwi?) no, tampoco… A ver… ¿cómo se diría?... (¿persimón?) Puede, no sé. ¿Nunca lo has probado? (No, ¿es fácil de conseguir?) Bueno, creo que sí (en Nueva York…).
¿Cuál fue el último concierto de otro músico en el que estuvo?Ayer mismo, aquí, el de Henry Threadgill con su grupo Zooid, a quien no había visto antes. Me gusto mucho, es algo increíble. ¡Qué música! Creo que en las últimas décadas es uno de los pocos que ha creado un mundo propio.
¿Siempre hubiera querido haber tocado con...?Cumplido mi gran sueño de haber compartido muchos conciertos al lado de Paul Motian (1), a mi me gustaría tocar a trío con Jack DeJohnette. Me encantaría tocar con Jack (¿Aunque fuera, y ya es difícil, dentro del trío de Keith Jarrett?) Sí, claro, por qué no. (risas).
¿Lo mejor de ser músico…? La importancia de la soledad que se necesita para hacer esto, para ensayar, para practicar, para hallar la paz dentro de uno que te permita apreciar y poder expresar con libertad…para que uno sea…¿cómo se dice?… como un conductor que haga que la creatividad fluya... Cierto, no es fácil con tanto viaje encontrar la soledad, pero uno la busca en los hoteles, trabajo mucho en los hoteles.
¿Y la peor?¡Aeropuertos!
¿Qué es la improvisación para usted?Para mi es algo muy profundo y a la vez algo que tienes que compartir. Yo la siento, y se lo digo a mis alumnos, como un acto de composición. La estructura es importante pero yo diría que el proceso lo es aún más.
Por cierto, viene de dar su clase dentro de los workshops incluidos en este festival, ¿qué le estimula más enseñar o aprender?En la actualidad te diría que son parte de la misma cosa. No te imaginas lo que aprendo de mis alumnos. Por ejemplo aquí, en Portugal, lugar al que vuelvo con cierta frecuencia, con el tiempo veo cómo evolucionan.
Y si yo le digo Voladores…
Pues es uno de mis discos (2). ¿Pero tú sabes qué son los voladores? Te cuento, es un ritual mexicano muy antiguo en el que unos tipos se cuelgan de los pies en un palo clavado en el suelo y a cierta altura. Cogidos de la parte más alta, empiezan a moverse hasta que consiguen girar con la velocidad sobre el eje. ¡Increíble!
¿Y Tamarindo?Pues es un grupo mío (con Nasheet Waits y William Parker). El tamarindo es una fruta de la India qure tiene un sabor muy especial… increíble… sabe como… (¿mango?) no, conozco el sabor del mango… (¿kiwi?) no, tampoco… A ver… ¿cómo se diría?... (¿persimón?) Puede, no sé. ¿Nunca lo has probado? (No, ¿es fácil de conseguir?) Bueno, creo que sí (en Nueva York…).
Su
película favorita
(Malaby es un gran aficionado al cine, del mudo -Buster Keaton- al clásico -Kubrick-, del experimental -Stan Brakhage- a las series de norteamericanas del momento -The Wire-. Está al día y le dedica gran parte del tiempo muerto de los viajes).
Yo diría que Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore.
(otro italiano favorito, pienso, acordándome de la respuesta que dio Tomasz Stanko a este cuestionario).Uy… A mi me pone los pelos de punta ese arranque que tiene Taxi Driver.
¿Y una rareza?
(la lluvia empieza a empaparnos . Malaby se atusa el pelo hacia un lado y se queda pensativo. Y al final vuelve a parecer esa sonrisa traviesa)
Pues una que te recomiendo, que es una locura total, y que es muy reciente. El director es argentino residente en Francia (Gaspar Noé). Se titula Enter the Void (2009), ¿lo has apuntado bien? Vale. Pues quiero que me mandes un correo cuando la hayas visto y me dices qué te ha parecido. El único tipo, hasta ahora, al que le ha gustado ha sido Marc Ducret, ¿le conoces?… (Sí, ya, tenía que ser francés...) La vimos en mi casa una vez que vino a la ciudad.
(aún no la he visto)
¿Su plato de comida preferido?
La comida mexicana, bien picante.
¿Qué libro está leyendo ahora o ha terminado recientemente?
Estoy leyendo Suttree, de Cormarc McCarthy. Antes me había leído de él Blood Meridian y las imágenes que se fundieron en mi cabeza fue… ¡increíble! (¿Y has visto la película sobre de The Road?) Sí, sí, pero el libro es mucho mejor, es por las imágenes que provoca, no necesitas estar frente a una pantalla. (Es duro McCarthy, ¿no te parece?). Me encanta ese realismo.
¿Una ciudad para vivir…?
Pues por el momento Nueva York, con el trabajo y todo eso, pero cuando sea más anciano me gustaría ir al sur… Al sur de Portugal o de Francia.(1) Este encuentro se produce el 17 y 18 de noviembre, antes del fallecimiento de Paul Motian. Malaby nos anuncia que está grave, ingresado en el hospital. Nos cuenta que se despidió de él en Nueva York antes de salir para Portugal y que la cita que él tenía con el grupo de Motian en el Village Vanguard, programada para febrero de 2012, no tendrá lugar.
(2) Voladores (clean feed 2009), con Tom Rainey, Drew Gress y John Hollenbeck.
La veo al menos una vez al año, y ahora con mayor placer desde que tengo un niño.
Una banda sonora…
(Malaby es un gran aficionado al cine, del mudo -Buster Keaton- al clásico -Kubrick-, del experimental -Stan Brakhage- a las series de norteamericanas del momento -The Wire-. Está al día y le dedica gran parte del tiempo muerto de los viajes).
Yo diría que Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore.
(otro italiano favorito, pienso, acordándome de la respuesta que dio Tomasz Stanko a este cuestionario).Uy… A mi me pone los pelos de punta ese arranque que tiene Taxi Driver.
¿Y una rareza?
(la lluvia empieza a empaparnos . Malaby se atusa el pelo hacia un lado y se queda pensativo. Y al final vuelve a parecer esa sonrisa traviesa)
Pues una que te recomiendo, que es una locura total, y que es muy reciente. El director es argentino residente en Francia (Gaspar Noé). Se titula Enter the Void (2009), ¿lo has apuntado bien? Vale. Pues quiero que me mandes un correo cuando la hayas visto y me dices qué te ha parecido. El único tipo, hasta ahora, al que le ha gustado ha sido Marc Ducret, ¿le conoces?… (Sí, ya, tenía que ser francés...) La vimos en mi casa una vez que vino a la ciudad.
(aún no la he visto)
¿Su plato de comida preferido?
La comida mexicana, bien picante.
¿Qué libro está leyendo ahora o ha terminado recientemente?
Estoy leyendo Suttree, de Cormarc McCarthy. Antes me había leído de él Blood Meridian y las imágenes que se fundieron en mi cabeza fue… ¡increíble! (¿Y has visto la película sobre de The Road?) Sí, sí, pero el libro es mucho mejor, es por las imágenes que provoca, no necesitas estar frente a una pantalla. (Es duro McCarthy, ¿no te parece?). Me encanta ese realismo.
¿Una ciudad para vivir…?
Pues por el momento Nueva York, con el trabajo y todo eso, pero cuando sea más anciano me gustaría ir al sur… Al sur de Portugal o de Francia.(1) Este encuentro se produce el 17 y 18 de noviembre, antes del fallecimiento de Paul Motian. Malaby nos anuncia que está grave, ingresado en el hospital. Nos cuenta que se despidió de él en Nueva York antes de salir para Portugal y que la cita que él tenía con el grupo de Motian en el Village Vanguard, programada para febrero de 2012, no tendrá lugar.
(2) Voladores (clean feed 2009), con Tom Rainey, Drew Gress y John Hollenbeck.
Fuente:http://noiself.blogspot.com/2012/02/tony-malaby-entrevista.html
La veo al menos una vez al año, y ahora con mayor placer desde que tengo un niño.
Una banda sonora…
viernes, 3 de febrero de 2012
Claude Luter, el clarinete del jazz
![]() |
| Claude Luter (izda.) con Louis Armstrong (1970) |
Hijo de un músico profesional, Luter descubrió a temprana edad el jazz de Nueva Orleans, estilo que nunca abandonó a lo largo de su dilatada carrera profesional. Tras una corta etapa como cornetista, inmediatamente adoptó el clarinete, a imitación de su, por entonces, idolatrado Johnny Dodds. Sus primeros pasos como clarinetista los dio en el París de la ocupación. Luter actuó en algunas fiestas sorpresa y gracias a ello pudo salir adelante durante tan críticas fechas.
Con la Liberación, inició su andadura profesional propiamente dicha, empleándose como músico de acompañamiento en diversos clubes y cabarets del emergente Barrio Latino. En mayo de 1946 se estrenó como director de orquesta, inaugurando la parrilla del hotel Lorientais, el primero en la larga lista de locales con jazz que dieron renombre al barrio. El éxito de su música, fiel al modelo del jazz trad, hizo que el lugar fuera frecuentado por la intelligentsia parisiense del momento. Entre los asiduos se contaban Jean-Paul Sartre, Raymond Queneau, Jacques Becker...
El destino de Luter estuvo igualmente ligado al del Festival de Jazz de Niza (Grande Parade du Jazz de Niza), cuya primera edición tuvo lugar entre el 22 y el 28 de febrero de 1948. Luter y sus Lorientais actuaron en representación del jazz francés, acompañando al gran Louis Armstrong. Al año siguiente, el clarinetista participó en el Primer Festival de Jazz de París junto a Sidney Bechet, quien había pasado de tocar el clarinete al saxo soprano; al punto, Luter se convirtió en el mejor alumno que nunca tuvo el ilustre pionero del jazz y, también él, pasó a tocar el saxo soprano en un estilo que recordaba inevitablemente al del primero. La relación entre Bechet y Luter se mantuvo a lo largo de la década, hasta el fallecimiento del veterano jazzista en París, en 1959.
En su calidad de embajador del jazz francés, Luter actuó por toda Latinoamérica, la Unión Soviética (1962) y los principales escenarios del jazz europeo, muy notablemente el Festival de Niza, a cuya cita nunca faltó. En mayo de 1997 viajó a Nueva Orleans para participar en los actos conmemorativos del centenario del nacimiento de Sidney Bechet.
Fallece el 6 de octubre del 2006 a los 83 años de edad.
viernes, 13 de enero de 2012
Rudolph Joseph Jones (1923-1985), "El baterista"
El baterista Rudolph Joseph Jones, conocido como Philly Joe Jones, nació el 15
de Julio de 1923 en Pennsylvania Philadelphia. Comenzó a tocar profesionalmente
el año 1940 en la orquesta del saxofonista Ben Webster. Posteriormente tocó con
Lee Konitz y Zoot Sims y desde 1952 hasta 1958 en el quinteto del trompetista
Miles Davis y otros importantes músicos del Bop y Hard-Bop. En el año 1957 viaja
a Europa para participar en varios festivales de Jazz. De 1958 en adelante
trabajó como un líder, pero continuó trabajando como acompañante con otros
músicos, incluyendo a Bill Evans, Art Pepper, Ben Webster, Lee Konitz, Zoot
Sims, Tony Scott, John Coltrane,Hank Mobley y muchos otros más.Como líder grabó
pocos álbumes, dentro de los cuales el más conocido es "Blues for Drácula". En
una entrevista, Bill Evans admitió con mucha convicción, que Philly Joe Jones
era su baterista favorito y el mejor de todos los tiempos.Philly Joe Jones se ha destacado por su técnica, su swing, su versatilidad rítmica, su gran imaginación para introducir cambios en los tiempos durante las ejecuciones de los temas.ns.
Fallece en 1985.
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